La Ruta del Libertador Simón Bolívar y María Teresa por Caracas

August 20, 2017

 Hace unas semanas en Caracas, nos dedicamos a recorrer algunos de los lugares históricos de la ciudad, aquellos relacionados con su pasado colonial, cuando pertenecía a la colonia del Reino de España desde su fundación en 1567, y los lugares que fueron testigos del proceso de independencia a partir de 1810. Y no podemos hacer este recorrido sin que por todos lados aparezca siempre el recuerdo de su principal protagonista: El Libertador Simón Bolívar, que nació el 24 de julio de 1783 en esta ciudad, que en aquel entonces formaba parte de la Capitanía General de Venezuela dependiente del Reino de España. En esta ciudad vivió su infancia y sus primeros años de juventud.

 

En esta ocasión, les propongo conocer Caracas como escenario de los amores entre Simón Bolívar y la que fuera su única esposa, la española María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza.

 

A los 16 años, huérfano de padre y madre, Simón Bolívar fue enviado por sus familiares a España para continuar sus estudios. Y será en esa ciudad donde conocería a María Teresa, única hija de Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio nacido en Caracas, en el seno de una rica familia, pero establecido por aquella altura en Madrid, donde nació su hija el 15 de octubre de 1781. María Teresa estaba profundamente vinculada a la sociedad caraqueña. Su padre era hermano del tercer Marqués del Toro, cuyo título heredó el primo hermano de María Teresa, Francisco José Rodríguez del Toro e Ibarra, amigo íntimo de Bolívar, que a su vez también era pariente de los Rodríguez del Toro.

 

Cuando Bolívar llegó a Madrid, la existencia de estos lazos familiares propició que se conocieran en la casa del Marqués Gerónimo de Ustáriz, a quien Simón Bolívar llamaba "Tutor", y en cuya mansión residió por algún tiempo. Él tenía 17 años de edad y ella 19, pero la joven cautivó a Bolívar a tal punto que, a pesar de su edad, rápidamente le declaró su amor.En agosto de 1800, María Teresa acepta el noviazgo de Simón Bolívar. Su padre, al enterarse, les propone que esperen un tiempo hasta que él cumpliese su mayoría de edad. Bolívar le propone a María Teresa formalmente matrimonio el 5 de abril de 1802. Tras haber obtenido permiso del rey para hacerlo y las habituales amonestaciones eclesiásticas, contrajeron matrimonio el miércoles 26 de mayo de 1802, ​ en la desaparecida iglesia de San José en Madrid. Bolívar tenía 19 años y María Teresa 21. Al cabo de unos 20 días se trasladaron a La Coruña y el 15 de junio de 1802 partieron en barco los recién casados hacia Caracas, desembarcando el 12 de julio en La Guaira. “Entonces mi cabeza estaba llena de los vapores del más violento amor y no de ideas políticas”, definió Bolívar su situación afectiva al regresar a Venezuela con su esposa.

 

 ("Boda de Simón Bolívar" de Tito Salas 1802, se encuentra en uno de los salones de la Casa Natal, Caracas)

 

 

Al llegar a Caracas, establecieron su residencia en la Casa del Vínculo y del Retorno, ubicada en una esquina que daba a la Plaza Mayor, hoy Plaza Bolívar, por la que paseaban seguramente tomados del brazo, así como por la otra Plaza de la ciudad, la Plaza El Venezolano, vecina a la casa de la familia Bolívar y donde él había nacido. Compartieron sus días en Caracas con estadías en la llamada "Casa Grande" del ingenio Bolívar en San Mateo, en otra población del país, hacienda de la que era propietaria la familia. María Teresa enfermó poco después de "fiebres malignas", hoy día identificadas indistintamente como fiebre amarilla o paludismo, y fue en esta ciudad de Caracas, en su Casa del Vínculo, donde ella murió el 22 de enero de 1803. Tras ocho meses de matrimonio y dos años de noviazgo, Bolívar perdía así a su amada María Teresa. Sería sepultada en la Capilla de la Santísima Trinidad de la iglesia Catedral de Caracas, propiedad de la familia Bolívar.

 

 ("Muerte de la esposa de Bolívar", Tito Salas, 1929. Mural en la Casa Natal, Caracas)

 

Según explica el historiador venezolano José Luis Silva Luongo en su obra Herencia de Todos, “la inesperada muerte de María Teresa es un duro y decisivo golpe en la vida de Bolívar que lo sume en el más profundo dolor”. El joven Bolívar se dedicó a viajar, para mitigar la pena que le causó el fallecimiento de su esposa. Fue en este estado de ánimo cuando juró no volver a casarse jamás. Y así lo hizo. Finalmente, canalizó la desesperación hacia la política. A partir de este momento, Bolívar solo vivió volcado en sus asuntos públicos y en la lucha por lograr la independencia de Venezuela y cinco naciones más de Suramérica. En 1828, analizando la influencia que la muerte de su esposa había tenido en él, Bolívar dijo: “Si no hubiera enviudado, quizás mi vida hubiera sido otra; no sería el general Bolívar ni el Libertador, aunque convengo en que mi genio no era para ser alcalde de San Mateo..."​ No en balde en su obra Bolívar el famoso historiador español Salvador de Madariaga afirmará lo siguiente: “Este final súbito de la vida retirada y personal de una joven de veintiún años ha sido quizá uno de los acontecimientos claves de la historia del Nuevo Mundo”.

 

Después de conocer esta historia de amor, vamos a recorrer los lugares de Caracas que sirvieron de escenario para la misma:

 

La casa de Simón y María Teresa en Caracas: Casa del Vínculo y del Retorno

 

La Casa del Vínculo y del Retorno, edificio de mediados del siglo XVIII, está ubicada en la esquina de Las Gradillas, una de las esquinas de la Plaza Bolívar (como dijimos la entonces Plaza Mayor). La casa era propiedad de Juan Jerez de Aristigueta, quien era primo y padrino de Simón Bolívar, y luego fue heredada por este. En ella vivieron los recién casados hasta la muerte de ella.

 

 

A esta casa llegó Bolívar años después, en 1807, después de su viaje por Europa, y desde allí iniciaría sus acciones conspirativas contra el poder español. Fue en esta casa también cuando, hacia 1810, en uno de sus viajes a Venezuela, Francisco de Miranda se hospedó y llevó adelante la primera reunión de la Sociedad Patriótica, una asociación revolucionaria fundada por él a raíz de la Declaración de Independencia del 19 de abril de 1810. Cerca de la casa funcionó la imprenta donde se imprimió el Acta de la Independencia en 1811.Entre 1813 y 1821, Bolívar se alojó varias veces en esta casa, en medio de las idas y venidas de la Guerra de Independencia tanto de Venezuela como el resto de las naciones que liberó. En enero de 1827, Bolívar regresa por última vez a Caracas, se aloja en su casa de Las Gradillas, y recibe las manifestaciones de alegría, de respeto y admiración de los caraqueños, y entonces sueña con vivir de nuevo en su ciudad natal, pero eso ya no pudo ser porque murió el 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta, Colombia.

 

 

Años después de morir, en 1858, Anacleto Clemente, su sobrino, vendió la Casa del Vínculo que fue destinada a locales comerciales durante 154 años (allí funcionaba últimamente una heladería Efe y una zapatería), hasta que fue rescatada en el año 2011 y convertida en Museo. Hoy en día se puede visitar, y en ella podemos ver observar los hallazgos durante la restauración, como restos de las paredes y de una puerta, así como una exposición sobre de la historia de la casa y de la vida de Simón y María Teresa en ella.

 

 

Paseando sus amores por Caracas: La Plaza Mayor y la Plaza San Jacinto

 

Basándonos en los planos de la ciudad de la época, podemos imaginarnos a Simón y María Teresa paseando por la Plaza Mayor de Caracas (hoy Plaza Bolívar) y la Plaza de San Jacinto (hoy Plaza El Venezolano). La Plaza Mayor de Caracas era considerado centro de la ciudad en la época colonial y lugar donde generalmente se realizaba el mercado y se celebraban los acontecimientos oficiales. Ocupaba la manzana central de 25, cuando Diego de Losada, el fundador, el 25 de julio de 1567, manda a colocar un rollo de madera en el centro del área escogida y repite tres veces dando golpes con su espada: “Si hay alguna persona que me contradiga que salga a lo pedir y demandar; pues yo a nombre de mi Majestad lo defenderé”.

 

 

Desde entonces la plaza se convirtió en el centro de la ciudad, a partir del cual se desarrolló la vida urbana de la recién nacida “Santiago de León de Caracas” hace 450 años. Fue el centro de la vida social y política de la ciudad, destacándose por ser el lugar donde Venezuela logró el primer paso hacia la independencia, suscitándose una rebelión popular contra la corona española el 19 de abril de 1810. Luego de la independencia, la plaza se le denominó como plaza de Armas y plaza del Mercado. En 1874 pasa a llamarse Plaza Bolívar, cuando es inaugurada la estatua ecuestre del Libertador Simón Bolívar en el centro de la plaza en medio de una gran celebración que incluyó el uso, por primera vez, de aparatos eléctricos para su iluminación. Y allí sigue Bolívar, desde sus 4 mts. de altura, montado en su caballo encabritado sostenido por sus patas traseras apoyado sobre el pedestal.

 

La Plaza Bolívar está rodeada por edificaciones importantes como la Catedral de Caracas, el Museo Sacro, el Palacio Arzobispal, el Palacio Municipal, la Capilla de Santa Rosa de Lima, la Casa Amarilla, el Teatro Principal y el edificio del Gobierno del Distrito Capital, además al suroeste de ella se encuentra el Palacio Federal Legislativo.

 

La historia de la Plaza de San Jacinto, donde nuestra pareja paseaba sus amores, se inicia en 1595 cuando formaba parte del Convento de San Jacinto establecido por los Dominicos. Este lugar durante los s. XVII y XVIII fue casa de letras y formación humanista dentro de los rígidos preceptos de la Iglesia. Se dictaban clases de Gramática, latín, filosofía escolástica y Oratoria. En 1802 se inaugura en la plaza un reloj de sol de mármol, idea de Alejandro Humboldt, y cuya replica hoy podemos observar.

 

 (Foto tomada de aaronsa.photoshelter.com)

 

En 1809 la plaza fue invadida por gente del mercado de la Plaza Mayor cuyo espacio se hizo insuficiente, debido al crecimiento de los habitantes por lo que el ayuntamiento la habilitó para la venta de comestibles, en contra de la indignación de los frailes dominicos. En 1812, un devastador terremoto destruye casi por completo la antigua edificación del Convento de San Jacinto quedando en pie solamente la Torreta, que aún podemos ver y que ha sido recientemente restaurada. Para 1828 el ayuntamiento transforma parte del terreno en su sede y otra en una cárcel pública local. En 1846 es apresado Antonio Leocadio Guzmán en la cárcel ubicada en la plaza, años después cuando su hijo Antonio Guzmán Blanco asume el poder decide develar una estatua en honor a su padre todavía en vida en 1882 por lo que fue renombrada Plaza El Venezolano, como es conocida desde entonces, aunque desde poco después ya no existía la estatua.

 

La Plaza está rodeada por la Casa Natal del Libertador Simón Bolívar, el Museo Bolivariano y otras edificaciones de la época de la colonia española en Venezuela.

 

 

Descanso final de María Teresa: La Catedral de Caracas

 

Cuando la amada esposa de Bolívar, María Teresa, muere el 22 de enero de 1803, sus restos fueron enterrados en la Capilla de la Santísima, el panteón de la familia Bolívar en la Catedral de Caracas, junto a los padres de su esposo, Juan Vicente Bolívar y Ponte y doña Concepción Palacios Blanco, y otros antepasados. Más adelante, en ese mismo panteón serían enterradas las hermanas del Libertador, María Antonia y Juana Nepomucena.

 

Cuando los restos de Simón Bolívar fueron repatriados desde Santa Marta, Colombia, en diciembre de 1842, fueron enterrados junto a los de su esposa. Allí permanecieron lado a lado por 34 años hasta que el 28 de octubre de 1876 los despojos del Libertador fueron trasladados al Panteón Nacional, donde hoy recibe el homenaje que merece por su papel en la historia como El Libertador.

 

 

Cuando llegamos de visita a la Catedral, ubicada en la entonces Plaza Mayor, iglesia catedral donde seguramente iban juntos a misa, podemos visitar todavía la Capilla de la Santísima Trinidad, y admirar un hermoso conjunto de esculturas yacentes de María Teresa y los padres de Simón Bolívar, con una imagen alegórica de Bolívar protegiéndolos, ubicado sobre el lugar de reposo de sus restos en la Capilla.

 

 

 

La Catedral es muy bonita, de planta rectangular con cinco naves separadas por arcadas apoyadas en una serie de columnas. Es poseedora de un gran conjunto de imágenes religiosas, retablos coloniales, y obras artísticas de distintas épocas. Destaca en una de las capillas el enorme cuadro “La última cena” de Arturo Michelena que jamás pudo ser concluido.

 

 

A un lado de la Catedral también podemos visitar el Museo Sacro, construido en 1993 sobre el antiguo cementerio de la ciudad, que estuvo en funcionamiento hasta 1872. El museo exhibe numerosas piezas procedentes de antiguos conventos de Caracas, de la Catedral y de otros templos. Incluye tallas de siglo XVIII, mobiliario, objetos de culto, pinturas, ornamentos.

 

 

Además, se pueden apreciar criptas en las que presuntamente se encuentran los restos de los primeros obispos de la ciudad. Destaca el patio central, donde durante excavaciones arqueológicas fuera hallada una fosa común de aproximadamente 25 cadáveres, que se cree pertenecen a los caraqueños que fueron asesinados por José Tomás Boves en la toma de la ciudad durante la guerra de independencia.

 

Y aquí nos despedimos de Simón y María Teresa. En una próxima entrada recorreremos la Caracas del Libertador, la ciudad en la que vivió y marcó su destino pero sin la ayuda de su amada compañera.

 

 

 

 

 

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