Lugares que ver antes de morir: La Alhambra, la que nos contaba Washington Irving. Parte II de mi re



En la primera parte de nuestro recorrido habíamos llegado hasta la Plaza de los Aljibes, pasando por la Puerta del Vino, plaza que nos conduce a la Alcazaba, al Palacio de Carlos V y a los Palacios Nazarís, a los que iremos en esta segunda parte del recorrido.


La Alcazaba

Es la primera construcción que se levantó y que se corresponde con la época califal, en el siglo XI. Constituía la zona militar, centro de la defensa y vigilancia del recinto aunque se cree que pudo funcionar como residencia real en algún momento. Una gran fortaleza protegida por una muralla donde están las cuatro torres principales de la Alhambra. Cruzamos la Plaza de Armas, entrada original a la Alcazaba, compuesta de construcciones que realizaban distintos servicios a los habitantes de la fortaleza (se muestran los cimientos). Nos encontramos con la Torre del Homenaje y la Torre de la Vela, la torre de defensa más grande del conjunto militar. Si te atreves a subir la estrecha escalera de su interior, podrás disfrutar de las espectaculares vistas de toda la ciudad, el Albaicín y Sierra Nevada.

Palacio de Carlos V

El Palacio de Carlos V es la construcción cristiana más importante de la Alhambra: un bellísimo edificio renacentista, cuadrado por fuera y circular por dentro. El emperador Carlos V decidió construir este palacio en 1526 en el interior de La Alhambra para su disfrute y el de su familia, así como para atender las necesidades funcionales y representativas de la corte. Por diversos motivos nunca concluyeron las obras como se aprecia cuando, después de admirar su fachada renacentista llena de detalles decorativos, llegas a un patio redondo interior rodeado de columnas, de inspiración romana, pero sin terminar. Actualmente es sede del Museo de Bellas Artes y del Museo de la Alhambra.

Palacios Nazaríes

Llegamos ahora a la joya de la visita. Los Palacios son un grupo de edificios lujosamente construidos y decorados donde vivían y ejercían el gobierno los reyes de Granada, acompañados por sus esposas y concubinas, demás familiares y cortesanos.


Palacio de Mexuar. Según citas del poeta Ibn Zamrak, parece que pertenecía a los primitivos alcázares nazaríes Lo único que se ha conservado son los aposentos de Mohamed I, que es lo que actualmente se conoce como "Mexuar". La sala que visitas era el Palacio de Justicia, que el sultán impartía sentándose detrás de las celosías para escuchar sin que le vieran. Al fondo está el Oratorio, con ventanas desde donde se puede ver todo el Albaicín. Es el más antiguo de los tres palacios y fue mandado a construir por el rey Ismail. La sala principal está llena de azulejos y celosías originales de gran valor.

Palacio de Comares. Desde el Mexuar se pasa al Patio del Cuarto Dorado, presidido por una fuente de mármol blanco, a un lado y la extraordinaria fachada de entrada al Palacio de Comares por el otro extremo. El Palacio está construido en torno al Patio de los Arrayanes. Impresiona por el reflejo de los edificios en el agua y enamora por el perfume de arrayán y el frescor: aquí se celebraban recepciones y fiestas Es una de las imágenes más famosas de la Alhambra. Preside el entorno la Torre de Comares, donde la leyenda dice que Boabdil acordó entregar Granada a los Reyes Católicos y donde Colón los convenció para realizar una expedición a las Indias por Occidente.

En el Palacio está la Sala de la Barca (su nombre se debe a la degeneración del término árabe baraka, que significa bendición) y el exquisito Salón de Embajadores, donde estaba el salón del Trono, y es el más majestuoso del palacio, con la magnífica decoración de las paredes, llenas de inscripciones y su magnífica cúpula que representa, con piezas de madera de cedro, los siete cielos estrellados del paraíso islámico y en uno de los arcos se lee: “Di pocas palabras y saldrás en paz”, invitación a la brevedad para las audiencias que se celebraban aquí.


Palacio de los Leones. Saliendo de nuevo al Patio de los Arrayanes se llega al tercer grupo de dependencias, palacio tiene su eje central en el denominado Patio de los Leones, que da nombre al palacio, de planta rectangular rodeado por una galería a modo de claustro sostenido por 124 columnas. El nombre del patio se debe a la fuente central, formada por 12 leones. Es otra de las joyas de la Alhambra, y una de sus estampas más conocidas en el mundo.

En torno a las galerías del patio se ubican cuatro salas: Sala de los Mocárabes (su nombre se debe a la bóveda de mocárabes que la cubría antes de la explosión de un polvorín en 1590). Sala de los Reyes o de Sala de la Justicia y a partir del siglo XVIII, Sala del Tribunal. Sala de las Dos Hermanas llamada así por las dos losas gemelas de mármol blanco que se encuentran en el piso de la sala y enmarcan la fuente.


Destaca la Sala de Abencerrajes, con una cúpula de mocárabes en forma de estrella, inspirada en el teorema de Pitágoras. Su nombre se debe a que la tradición popular asegura que en esta sala fueron degollados los caballeros Abencerrajes y existe una mancha de óxido que cubre parte de la pila de mármol del centro de la sala, que la superstición presenta como una mancha de sangre de dichos Abencerrajes.

En esta parte de los palacios estaba la zona del Harén, de la que sólo se conserva el Mirador de Daraxa, que se asoma al Jardín de Daraxa.

Habitaciones del Emperador Carlos V

Las Habitaciones de Carlos V están compuestas por 6 habitaciones construidas entre 1528 y 1537 para que el Emperador habitase aquí mientras estaba en Granada. Las dos primeras están situadas entre el Patio de la Reja y el Jardín de Daraxa. Las otras cuatro o las Salas de las Frutas se conocen como las Habitaciones de Washington Irving porque fueron habitadas por el escritor estadounidense en su visita a Granada y donde escribió sus Cuentos de la Alhambra, en 1829. Desde aquí llegamos al Mirador y al patio de Lindaraja, hacia un lado y el Patio de la Reja, hacia el otro, así como al llamado Peinador de la Reina, decorado con unos bellos frescos, usado como tocador probablemente por la reina Isabel, esposa de Carlos V.


Ultima parte del recorrido

Se sale de los Palacios Nazaríes por el Palacio del Partal (voz árabe que significa pórtico) y su Torre de las Damas, construido en el s.XII, la primera residencia de los reyes nazaríes que se instalaron en la Alhambra.


Seguimos hacia la salida entre jardines, pasando por delante de dos Torres que destacan por las leyendas que encierran. La Torre de las Infantas, que debe su nombre a la leyenda que nos cuenta Washington Irving sobre las princesas Zaida, Zoraida y Zorahaida en sus cuentos de La Alhambra. Torre de la Cautiva, llamada así porque se piensa que allí vivió Doña Isabel de Solís, echa prisionera, convertida al Islam como Zoraya y favorita del rey Muley Hacén. Anteriormente fue conocida con los nombres de Torre de la Sultana y Torre de la Ladrona.

Y termina nuestro paseo por La Alhambra. Un paseo que como ven reúne historia, leyendas, arquitectura, lujosa decoración, jardines y fuentes de agua en perfecta armonía y que nos lleva a imaginar cómo sería la época de lujo y ostentación de los reyes de Granada.


Quedamos con ganas de regresar como decía Chateaubriand: “Granada es como la novia de cristal de nuestros sueños, todo el que la ve, tiene la ilusión de volver a visitarla”. Seguro, ¡volveremos!

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