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Lugares que ver antes de morir: La Alhambra por la que suspiraba Boabdil. Parte I


“Debería ver usted la Alhambra y Granada. Es como obra de hadas; es magia, gloria, amor; no se parece a nada conocido” François-René de Chateaubriand.


Visitar la Alhambra de Granada es algo imprescindible. La Alhambra, ciudadela, palacios y fortaleza árabe de la disnatía nazarí del reino de Granada tiene algo especial que hace que los que la visitan suspiren siempre por volver. Su ubicación, en la colina al-Sabika frente al Albaicín y con la Sierra Nevada al fondo, sus dimensiones, su arquitectura, su cuidada decoración desde los jardines hasta los techos y paredes, la historia y leyendas que encierra, hacen de ella uno de los lugares más mágicos de España y uno de sus monumentos más visitados.

Un poco de la historia de la Alhambra


Tras la disolución del Califato de Córdoba en el año 1031, el territorio ocupado por los musulmanes quedó divido en reinos de taifas, que finalmente sucumbieron a las tropas cristianas en el siglo XII. Durante doscientos años, el reino de Granada se convirtió en el único vestigio del poder musulmán en la Península Ibérica. El origen de la Alhambra se remonta al año 1238, cuando Muhammad I Al-Ahmar, fundador de la dinastía nazarí, decidió comenzar a construir un complejo militar y trasladó la residencia real del Albaicín a este nuevo emplazamiento. Las obras fueron creciendo y embelleciéndose con la aportación de los diferentes sultanes nazaríes hasta que el 2 de enero de 1492, Muhammad XII Boabdil hace entrega de la ciudad a los Reyes Católicos, lo que supuso el punto final de la Reconquista de la Península Ibérica, comenzada ocho siglos antes por Pelayo en Asturias (norte de la península).


Las Puertas


Puerta de las Granadas De tiempos de Carlos V, te la encuentras subiendo desde plaza Nueva por la cuesta de Gomérez, atravesando el bosque de la Alhambra.

Puerta de la Justicia. También llamada de la Explanada, construida en 1348, es la mayor de la torre-puerta nazarí. En el centro de la clave puede verse el relieve de una mano (señal de bienvenida y para combatir el mal de ojo). Más adentro se abre una segunda fachada de menores dimensiones donde se encuentra un relieve de una llave. La tradición señala que cuando la mano se encuentre con la llave, será el fin de La Alhambra.

Puerta del Vino. Una de las más antiguas, comunica la Alcazaba con la zona de los palacios nazarís y de Carlos V cruzando una explanada llamada Plaza de los Aljibes, por estar encima de una serie de aljibe.


Puerta de los Siete suelos o de las Albercas. Por ella salió Boabdil cuando abandonó la ciudad de Granada y los Reyes Católicos la mandaron tapiar en señal de respeto, hoy en día permanece cerrada. Es famosa por aparecer en algunas de las aventuras de los "Cuentos de la Alhambra", de Washington Irving.


Pabellón de Acceso Conecta con el Generalife y es la entrada principal desde el centro de visitantes desde 1988 donde se encuentran las taquillas para adquirir las entradas.


Las Paredes de los palacios y salas


Los muros y paredes de La Alhambra están cubiertos de una “piel” de poesía, inscripciones, romances, delicadas tallas y ornamentaciones artesanas, con todo tipo de simbolismos religiosos e históricos. La madera, la piedra y las yeserías sirven de lienzo en el que admiramos murales, poemas, rezos, alabanzas e incluso instrucciones de uso. Existen unas 10 000 inscripciones en la Alhambra, la mayoría de ellas poemas, sentencias, textos del Corán y jaculatorias, escritas en árabe clásico.

Recorriendo La Alhambra


“Obra sublime, la Fortuna quiere que a todo monumento sobrepase. ¡Cuánto recreo aquí para los ojos!” Ibn Zamrak, siglo XIV


Yo hice, y recomiendo mucho, una de las visitas guiadas que ofrece Civitatis. El recorrido no está muy bien señalizado, y además la visita pierde mucho si no te van relatando todos los detalles, la historia de sus habitantes y de Granada en general, las leyendas. Es un gasto que merece la pena hacerse. Duró 3 horas y media y recorrimos todo, muy bien explicado y con muchas pausas para admirar y tomar fotografías.


Palacio y jardines del Generalife


La visita empieza por aquí, accediendo desde el Pabellón donde se adquieren las entradas. El Generalife, el Yannat al-arif en tiempos nazaríes, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es de estilo hispano-árabe nazarí y era el lugar de recreo y descanso para los reyes nazarís y sus familias. Diseñados para satisfacer todos los sentidos, construidos a partir del s. XIV, son un conjunto de edificios y jardines llenos de flores, hierbas de olor, árboles frutales como los naranjos y setos de pinos para el placer de todos los sentidos de sus habitantes. Aprovechando el desnivel del terreno, los árabes construyeron patios con fuentes y estanques de agua, terrazas, miradores, arietes de flores, setos y laberintos, además de unas cuidadas huertas que servían para el sustento de la familia.


Destaca el Patio de la Sultana, escenario de las aventuras amorosas que, según la leyenda, tenía la esposa del rey Boabdil con uno de los caballeros Abencerrajes hasta que fue sorprendida, lo que ocasionó la matanza de todos los caballeros Abencerrajes en una sala que veremos más adelante y de la que se dice aún quedan restos de sangre en una fuente.


Saliendo del Generalife


Iniciamos el recorrido hasta la zona más importante de La Alhambra. Bordeando jardines y la muralla defensiva, pasamos por la Puerta de los Siete Velos y el Antiguo Convento de San Francisco, hoy convertido en hotel de la red de Paradores, construido sobre uno de los antiguos palacios después de la conquista lo que lo convirtió en el primer convento de Granada, y del que sólo se conserva la antigua capilla en dónde fueron enterrados los Reyes Católicos hasta su traslado a la Capilla Real de Granada.

El recorrido sigue por delante de la Iglesia de Santa María de la Encarnación de la Alhambra, hasta llegar a la Puerta del Vino que conduce a la Plaza de los Aljibes, llamada así por estar encima de una serie de aljibes árabes. A esta Plaza se puede acceder por la Puerta de la Justicia sin entrada, para disfrutar el exterior de los palacios, acercarse al Parador o la Iglesia. La Plaza comunica la zona de la Alcazaba, el Palacio de Carlos V y los Palacios Nazarís.


En una segundaarte que publicamos a continuación, les cuento esta parte del recorrido.


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