De ruta por el Norte de Portugal: pueblos medievales, leyendas y paisajes (Parte I)


Portugal no deja de sorprendernos y esta vez nos fuimos a recorrer la zona norte, esa que comparte lazos con sus vecinos de España y con la que estará ligada para siempre. Villas y ciudades antiguas y que tienen su merecida fama por su importancia histórica, cultural y tradicional. Lugares sagrados para la historia patria y leyendas, hicieron nuestro viaje mucho más entretenido. Esta es la primera parte de un viaje inolvidable.


Ponte de Lima

Empezamos nuestros andares por la “Vila mais antiga de Portugal”, que fue declarada como tal en los tiempos en que el condado Portucalense formaba parte del Reino de Castilla (ya faltaba menos para que se independizara el reino de Portugal). La condesa, Doña Teresa de León, madre del futuro primer rey, fue la que dijo "Faço Vila este lugar de Ponte do Lima, assim foram estas as minhas palavras ao conceder o foral em 1125 à localidade”. Y por eso su estatua tiene lugar privilegiado. Pero la villa tiene más historia que se remonta mucho más atrás.


Situada en las orillas del río Lima, recibe su nombre por el hermoso puente que lo cruza, vía de comunicación importante en tiempos de los romanos y la edad media, pero que hoy en día es sólo para pasear porque es peatonal. En este lugar, la leyenda se mezcla con la historia. Se cuenta que cuando los romanos andaban conquistando estas tierras y fundando ciudades, al llegar las tropas a la orilla de este río se negaron a cruzarlo porque les dio por pensar que estaban ante el río Lethes de la mitología romana, el río del olvido que haría que la persona que lo cruzase, cautivado por su belleza, olvidaría todo sobre su vida anterior: su patria, su familia, su propio nombre. Aunque los comandantes daban orden de avanzar, los soldados seguían paralizados ya que nadie quería cruzarlo, por miedo a olvidarlo todo. Fue entonces cuando el jefe supremo, Décimo Junio Bruto (Décio Júnio Bruto en portugués) se lanzó con su caballo a atravesar el río, para demostrar a los soldados que nada pasaba. Una vez alcanzada la otra orilla comenzó a llamar a sus soldados por sus nombres, uno por uno, demostrando efectivamente que no los había olvidado. El río no era el Lethes, no tenían por qué tener miedo. En honor a esta leyenda, en una orilla del río podemos ver la estatua de Décimo Junio Bruto en su caballo, llamando a sus soldados. Y la opuesta, en fila y a la espera de ser llamados, los soldados romanos.


Vale aclarar que nosotros cruzamos el puente por la hermosa vista de la villa que se tiene al otro lado, rodeada de verdes valles, y nada se nos olvidó. La prueba es que estoy hoy yo contándolo todo. De este lado nos encontramos con la iglesia de Santo Antonio da Torre Velha y la Capela do Anjo da Guarda o Padrão de São Miguel, construido por la devoción de los cristianos en el s. XIII. Por aquí pasa el Camino Portugués de Santiago y un monumento nos lo recuerda a la vez que desea a todos los peregrinos un buen camino. Un poco más allá, el conocido Museo do Brinquedo Portugues (juguetes) y el Parque do Arnado.


Volvimos a cruzar el puente para pasear por el centro histórico de la villa, y encontrarnos con la Torre da Cadeia Velha o antigua cárcel, la iglesia matriz de la villa de Nossa Senhora dos Anjos, una fuente o Chafariz del s. XVI. Cuando este por aquí, no olvides probar el Licor de Hidromiel, que presume de ser el más antiguo de la humanidad y que tomaban los romanos cuando paseaban por este mismo lugar seguramente (y para tener el valor de cruzar el río pienso yo).


Barcelos

Otra de las villas más antiguas de Portugal, ya elevada a esa categoría por el mismísimo primer rey de Portugal D. Afonso Henriques (acuérdense de él porque nos lo encontraremos durante todo el viaje).


Seguramente conoces el símbolo más famoso de Portugal que es el Gallo de Barcelos (aparte de Cristiano Ronaldo claro). Pues nos fuimos a conocer esta villa tan popular donde nació la leyenda. Cuentan que un peregrino que pasaba por la ciudad hacia Santiago de Compostela fue acusado injustamente de robo y sentenciado a la horca. El pobre hombre trataba de probar su inocencia y como nadie le creía anunció al juez que como prueba de ello el gallo asado que se iba a comer ese día, se levantaría y cantaría. Y así sucedió. Rápidamente el juez ordenó la liberación del peregrino. Desde entonces, el gallo es famoso en todo Portugal. Como se podía esperar gallos de colores te encuentras por toda la ciudad, y de todos los tamaños.


Llegamos al centro histórico atravesando el Puente Medieval de Barcelos sobre el río Cávado, mandado construir en el siglo XIV por el Conde de Barcelos para facilitar el acceso a los peregrinos del camino portugués de Santiago que todavía hoy en día utilizan. Y un dato. El río Cavado es uno de los pocos ríos que Portugal no comparte con España así que presume de ser verdaderamente portugués.