Escapada a Abu Dabi: descubriendo la Mezquita Sheikh Zayed


Dedicamos uno de los días de nuestro viaje a Dubái para una excursión guiada a la vecina Abu Dabi, es la capital y segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos (hora y media de viaje desde Dubái).


Abu Dabi se encuentra en una isla en forma de T al sureste del golfo Pérsico y se ha expandido a las vecinas islas por maravillosos y modernos puentes. Es uno de los principales productores de petróleo del mundo, sede de las oficinas del gobierno federal y del gobierno central de los emiratos, así como sede de la familia real emiratí. Importantes instituciones financieras y corporativas mundiales operan desde su sede en esta ciudad. Abu Dabi se ha convertido en una ciudad moderna llena de rascacielos, impulsado por la fortaleza de su economía y la alta renta per cápita de su población. Modernidad que pudimos admirar recorriendo sus avenidas bordeadas por maravillosas torres de los arquitectos más famosos del mundo como Zaha Hadid, Frank Gehry y Jean Nouvel, cada una más espectacular que la otra.


Nuestro recorrido comenzó en Yas Island, popular zona turística, donde se encuentra Yas Marina Circuit, la pista de fórmula uno, que puedes ver ya que la avenida pasa por encima; el centro comercial más grande de la ciudad el Yas Mall; y, los parques temáticos Ferrari World, Yas Waterworld y Warner Bros World. Visitamos Ferrari World, un paraíso para los amantes de esta marca donde puedes subir a la montaña rusa más rápida del mundo, conducir un ferraría o subirte a uno con conductor, y comprar cualquier cantidad de souvenirs de la marca.


Seguimos ahora hasta la Saadiyat Island Cultural District, para hacer una parada en el Louvre Abu Dhabi, inaugurado en el 2017. Obra del arquitecto francés Jean Nouvel, esta maravilla arquitectónica impresiona por su cúpula de acero sobre un estanque de agua, donde pareciera que flota, y que permite que se filtre la luz solar creando un mar de estrellas. En esta zona se inaugurara también en los próximos años el Museo Nacional Sheihk Zayed, que será diseñado por Norman Foster; el Guggenheim Abu Dhabi, de arte contemporáneo, que será el Guggenheim más grande del mundo; un centro de artes escénicas diseñado por Zaha Hadid; y un museo marítimo con el diseño de Tadao Ando. Lo mejor de lo mejor en un solo lugar.


Seguimos ahora por la conocida avenida Corniche, un paseo marítimo de 8 km, con las aguas del golfo Pérsico y sus parques, por un lado, y por el otro los modernos edificios y torres de Abu Dabi. En mitad del paseo se encuentra Corniche Beach, una playa pública donde puedes bañarte con vistas a la que fue bandera más alta del mundo con 122 metros de altura y a la cúpula del teatro de Abu Dabi. Destacan al final del paseo las cinco torres del Etihad Towers, y enfrente el Emirates Palace, otro de los lugares imprescindibles. Es uno de los hoteles más lujosos y uno de los pocos hoteles de 7 estrellas del mundo, con su playa privada de 1,3 kilómetros, un helipuerto y 90 suites, algunas adornadas con oro. Entre sus excentricidades se encuentran máquinas expendedoras de oro y hasta sus capuchinos se espolvorean con pan de oro. Nos acercamos luego a la zona del Teatro de Abu Dabi porque al final de esta avenida hay un parque con una vista de la que recorrimos en Corniche, con el perfil de sus torres.




La Mezquita Sheikh Zayed


Y llegamos a lo más espectacular de nuestro paseo y al que sí le dedicamos más tiempo: la visita guiada a la Mezquita Sheikh Zayed. Si viajas a Dubái no debes perderte por nada del mundo este lugar. La visita puedes hacerla por tu cuenta, pero te aseguro que no querrás perderte las explicaciones de una visita guiada para conocer más sobre su historia, sobre el islam y poder apreciar mucho más sus estanques de agua, sus cúpulas de mármol, sus salones decorados con candelabros de cristal, alfombras y mosaicos. La entrada es gratuita para todo el mundo y solo necesitas llevar ropa holgada que cubra las piernas y brazos y un pañuelo que cubra el cabello las mujeres.


La Mezquita es la más grande del país y considerada una de las maravillas del mundo moderno. Lleva el nombre del primer presidente de los Emiratos Árabes Unidos, que está enterrado en sus terrenos, y quién fue el que la mandó a construir, entre 1996 y 2007. Costó 550 millones de dólares, para que se hagan una idea. Tiene el tamaño de cuatro campos de futbol y capacidad para 40.000 personas.



Está decorada con mármol blanco y cuenta con cuatro minaretes de 107 metros de altura, 82 bóvedas de 7 tamaños diferentes, y 1048 columnas en el exterior y 96 en el interior. Para su construcción se utilizó mármol, yeso, madera y mosaicos. Se utilizaron miles de piedras preciosas y semipreciosas para la decoración de la mezquita, incrustadas en el mármol haciendo hermosas figuras de flores, plantas y animales, además de figuras árabes: lapislázulis, amatistas, ónix rojo, aventurina, nácar y concha de abulón, entre otras.

La sala principal tiene 10 lámparas de araña de 10 metros de longitud y de 9 toneladas de peso, base de cobre y recubiertos de oro, fabricados en Alemania por la empresa Swarovski. La alfombra en la sala principal es, con 5.627 m², la alfombra más grande del mundo, pesa 47 toneladas (35 de lana y 12 algodón) y tiene 2.268.000.000 nudos. Fue hecha a mano por aproximadamente 1.200 mujeres iraníes y diseñada por el artista Ali Khaliqi.


No voy a contar más nada, creo que las fotos hablan por sí solas y harán que la incluyas en la lista de los lugares a los que ir alguna vez en la vida.





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