Conociendo Coímbra acompañados de D. Pedro y Dña. Inés


“Solamente la muerte de la desgraciada Inés pudo romper la cadena

qué mantenía a Don Pedro cautivo de su belleza”

Luis de Camoes


Los amores de D. Pedro y Dña. Inés de Castro constituyen uno de los pasajes más románticos y trágicos a la vez de la historia de Portugal, así que nos fuimos a recorrer las ciudades de Coímbra y Alcobaca que sirvieron de escenario para esta historia tan triste. Pero primero conozcamos a nuestros protagonistas.


Nuestros protagonistas



En 1339 el príncipe Pedro, hijo del rey Afonso IV, se casó con Constanza Manuel, noble de origen castellano, quien vino acompañada en su séquito por su prima, una bellísima dama llamada Inés de Castro. Pedro quedó enamorado de Inés, y ella de él, así que vivían su amor abiertamente en la corte y su relación era por todos conocida. Constanza fallecía en 1345, al dar a luz al futuro rey Don Fernando. Tras su muerte D. Pedro y Dña. Inés se mudaron juntos a Coímbra para vivir su amor libremente, tuvieron cuatro hijos. Parece ser que incluso llegaron a casarse, de manera clandestina y sin permiso del rey, como posteriormente lo declaró Don Pedro, aunque no se ha podido hallar prueba escrita de ello.


Sin embargo no pudieron disfrutar de su amor por mucho tiempo. Las murmuraciones de la corte no cesaron y las intrigas llevaron al rey, incitado por algunos de sus nobles hidalgos, a planear el asesinato de Dña. Inés. Es así como un día de 1355, cuando el príncipe se encontraba de cacería y Dña. Inés se encontraba paseando por los jardines cerca del Monasterio de Santa Clara donde vivía (jardines hoy conocidos por Quinta das Lágrimas), llegó el rey Afonso IV. Cuando Inés supo de la llegada de su suegro el rey y sus intenciones, se rodeó de sus hijos y salió a esperar al monarca, a quien supo conmover con lágrimas y súplicas. Se marchaba ya el rey, cuando algunos caballeros que con él iban para presenciar la muerte de Inés, le suplicaron que les enviase a matarla, y así los dichos caballeros Alonso Gonçalves, Pedro Coelho y Diego López Pacheco se regresaron y la mataron a puñaladas, dicen los cronistas, mientras se abrazaba a sus hijos, pidiendo misericordia.


Dña. Inés fue enterrada en Coímbra. Pero, a diferencia de otras historias de amor trágicas, con la muerte de su amada no termina la historia de D. Pedro que, enloquecido por la pérdida, juró venganza y aunque en principio se enfrentó a su padre, tuvo que esperar a su muerte para llevar a cabo su venganza. Y es así como en 1357, una vez coronado rey, D. Pedro I hizo traer a los asesinos de Inés y los ejecutó de manera cruel. Desde entonces Pedro fue llamado el Cruel. Otros lo llamaron el Justiciero. Pero aquí tampoco termina la historia. Falta lo mejor.


Ya en el trono, D. Pedro quería que sus hijos con Inés fueran sus herederos y para ello necesitaba que Inés fuera coronada Reina y reconocida como su legítima esposa. La leyenda dice que mandó a exhumar el cadáver de Inés, la sentó en el trono, la hizo coronar y obligó a los grandes señores de Portugal a que le prestaran los honores debidos a una reina. A continuación, traslado su cuerpo a un magnifico mausoleo en el Monasterio de Alcobaça. Pero esto ya forma parte de una segunda parte en una entrada dedicada a esta ciudad.


¿Es o no romántica esta historia? Pues ahora vamos a conocer Coímbra siguiendo los pasos de esta pareja.


El escenario de los amores de D. Pedro y Dña. Inés: Coímbra


Situada en lo alto de una colina, en la ribera del río Mondego, para recorrer su parte antigua hay que subir y bajar muchas calles y escaleras empinadas, tanto que incluso una de ellas se llama “Quebracostas”. Nuestra visita debe empezar por lo más alto, donde está la Universidad, y de ahí empezar a bajar. Para llegar hasta allí, lo aconsejable es utilizar el ascensor ubicado cerca del Mercado Municipal en la parte baja de la ciudad.


Paço Real de Alcaçova, hoy Patio das Escolas de la Universidad de Coímbra


D. Pedro, el protagonista de nuestra historia nació en Coímbra, en el entonces llamado Paco Real de Alcaçova, y que hoy en día es el llamado “Paço das Escolas”, que forma parte de la Universidad de Coímbra.


Este Paco Real, era una construcción original, el Alcázar (palacio fortificado donde vivía el gobernante de la ciudad en el período de la dominación musulmana, alcaçova en portugués) y fue edificado bajo las ordenes de Almanzor a finales del s. X. A partir de 1131 el Palacio Real de la Alcaçova sería habitado por D. Afonso Henríquez, primer rey de Portugal, convirtiéndose en el primer paço real del país, y que mantuvo su posición hasta finales del s. XVI, cuando en 1544 se instalan allí las facultades de la Universidad por disposición del rey D. Joao III. Fue en este Paço donde nacieron prácticamente todos los reyes de la primera dinastía, incluyendo a D. Pedro en 1320. Y fue allí donde vivía Pedro con su esposa Constanza mientras mantenía relaciones con Inés. La estructura del Paço ha sufrido varias reformas, pero en el interior se mantienen algunas de las salas originales. Ya que estás allí, no dejes de visitar la Biblioteca Joanina que es la joya de la Universidad, aunque no guarde relación con esta historia.


Catedral Antigua (en portugués: Sé Velha de Coímbra)


Es uno de los edificios católicos de estilo románico más importantes de Portugal. La construcción de la Catedral comenzó después de la Batalla de Ourique (1139), cuando Afonso Henriques se declaró rey de Portugal y escogió Coímbra como capital del reino. Las obras se piensan comenzaron en 1146. Ha llegado hasta nuestros días sin grandes modificaciones importantes. Se llama Catedral Antigua porque en 1772 se construyó en Coímbra una nueva Catedral. Es en esta iglesia, por las fechas, donde seguramente iban a rezar D. Pedro y Dña. Inés, o por lo menos así lo imaginamos.


Iglesia de Santa Cruz ( y su antiguo Café)


Otra Iglesia que ya existía para la época de nuestros protagonistas, por cuanto data del s. XII, y fue fundado por la Orden de Canónigos regulares de san Agustín con ayuda de D. Afonso Henriques, primer rey de Portugal, donde está enterrado en la Capilla Mayor junto a su hijo y heredero el rey Sancho I.


Monasterio de Santa Clara la Vieja (Mosteiro de Santa Clara-a-Velha)


Data de finales del siglo XIII. Fue fundado por la noble Mor Dias, quien se había retirado a un convento dependiente del Monasterio de Santa Cruz en 1250, para acoger a una comunidad de monjas clarisas. La Reina Isabel de Aragón lo refundó en 1314 y mandó construir una nueva iglesia, un hospital para pobres y un paço o palacio, donde se retiró tras enviudar en 1325 del rey D. Dinis I. En ese palacio, que hoy no existe, llamado Paço de Santa Clara, era donde vivían D. Pedro y Dña. Inés con sus hijos hasta la muerte de ella. Y fue allí donde primero estuvo enterrada antes de su traslado por orden del rey Pedro al Monasterio de Alcobaça.


Debido a la ubicación del Monasterio, demasiado cerca del río Mondego, las inundaciones eran frecuentes. Por ello, en el siglo XVII las monjas se trasladaron al Convento de Santa Clara la Nueva, construido en un lugar más alto. Pero aún hoy en día se mantiene en pie una parte del antiguo edificio.


Jardines de la Quinta das Lágrimas


La Quinta das Lágrimas, situada en la margen izquierda del río Mondego, es una finca de más de 18 hectáreas distribuidas alrededor de un palacio del siglo XIX, que hoy alberga un hotel de lujo, pero que no impide el paso del público a sus jardines pagando una pequeña entrada. El área era llamada anteriormente "Quinta do Pombal" y era parte de las propiedades de la Familia Real Portuguesa, que los utilizaba como zona de recreo y coto de caza.


Los jardines de esta Quinta albergan dos fuentes, que se han hecho famosas por ser el escenario de los amores de D. Pedro y Dña. Inés. En primer lugar, y más cerca al convento donde vivían, hay una fuente de donde emana el agua que es conocida como "Fuente dos Amores", por haber presenciado la pasión de Don Pedro y Dña. Inés.


Un poco más alejada esta la “Fonte das Lágrimas”, llamada así por Luis de Camoes en “Os Lusíadas” por cuanto la leyenda cuenta que las fuente nación por las lágrimas que Inés derramara cuando fue asesinada a manos de los enviados del Rey Afonso V. En el lecho de la fuente pueden verse algas de color rojo que según la leyenda son gotas de sangre de la propia Inés.



Y aquí termina nuestro recorrido por Coímbra de los escenarios de esta historia, bella y trágica a la vez. Podemos sentarnos ahora en cualquier de los numerosos cafés de la ciudad, y recordar a esta pareja mientras degustamos uno de los dulces típicos de la ciudad, los Pasteles de Santa Clara, pero de ellos ya les contaré más adelante. Espero que hayan disfrutado este viaje al pasad

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