Seguimos conociendo la Caracas colonial. Parte II


Volvemos a la Plaza Mayor o Bolívar para dirigir nuestro paseo hacia el norte de la entonces Caracas colonial. Visitamos la primera iglesia que se construyó en Caracas, que no fue como todo el mundo piensa la Catedral. Fue la Ermita de San Sebastián levantada en 1568 por órdenes de Diego de Losada, fundador de Caracas, y donde se realizó la primera misa en la ciudad. Fue erigida en honor de San Sebastián, patrono que protegía a Losada de las flechas envenenadas de los indios. En 1600 la ermita se quemó y lo único que se salvo fue la imagen de San Sebastián. Ese mismo año hubo una invasión de langostas en la ciudad y la gente le rezó a un santo diferente para que espantara esos insectos. Así fue como le dedicaron una nueva iglesia a este santo, Ermita de San Mauricio. Este edificio fue destruido por el terremoto de 1641 y solo se salvó también la imagen del santo. En 1667 se vuelve a construir la iglesia con elementos más sencillos como madera y ladrillos pero también destruida completamente por el terremoto de 1812 y jamás fue reconstruida. En el año 1883, se construyó en este lugar la preciosa capilla encargada por el presidente Antonio Guzmán Blanco que le dijo al arquitecto: “Quiero una réplica de la Sainte Chapelle de París”. Esa es hoy la Iglesia de Santa Capilla, y en su interior se conservan las antiguas imágenes coloniales de San Sebastián y San Mauricio. En el altar, de mármol esculpido, una réplica de la imagen de la patrona de Francia “Notre Dame de París”. También se puede admirar el cuadro “La multiplicación de los panes” del pintor Arturo Michelena. Un dato curioso, no dejes de fijarte en su fachada, donde el Demonio es torturado y vencido por el Arcángel Miguel. Es una de las pocas iglesias que tiene a Satanás en su fachada.

Seguimos nuestro recorrido y pasamos por la Casa del Conde Martín de Tovar, edificio construido en 1781, donde recibió a Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland en 1799 y a Simón Bolívar en 1827. Además, fue residencia presidencial entre 1860 y 1861. Desde 1932, el edificio fue reconstruido para ser sede del Correo de Carmelitas, que es como se llama la esquina donde se encuentra, recuerdo del Convento de las Monjas Carmelitas que desde 1732 funcionaba justo en frente hasta 1874, en el terreno donde hoy en día se levanta el moderno edificio del Banco Central de Venezuela.

Llegamos a la antigua Iglesia de Altagracia, que se conserva en el mismo sitio desde 1668, y es una de las más antiguas de la ciudad, la quinta construida en Caracas por los Hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de Altagracia, Sociedad de Mulatos fundada en 1614 y que antes funcionaba en la iglesia del Convento de los Dominicos en San Jacinto. Fue destruida en el terremoto de 1812. En 1857 se procedió a su reconstrucción con elementos neoclásicos y neogóticos. Muchos personajes históricos recibieron aquí sus sacramentos cristianos, como Andrés Bello que fue aquí bautizado. Su altar mayor acoge un retablo colonial realizado en 1817 y un púlpito de mármol, con un ángel impecablemente esculpido, que desde abajo indica que se oiga al que habla. Los altares de las naves laterales que se conservan son de mármol, blanco, verde y rosado, y tiene mosaicos de piedras preciosas y oro, lo que ha quedado como prueba que era una iglesia para la alta sociedad caraqueña. Podemos admirar los óleos “La Inmaculada Concepción” y “El bautismo de El Salvador” de Antonio Herrera Toro. La iglesia está muy mal conservada lo que es una pena.

Vamos ahora a la Iglesia de las Mercedes, considerada uno de los templos católicos con más tradición e historia de la ciudad de Caracas. Los mercedarios se incorporaron pronto al proceso de evangelización de América y llegaron a la Provincia de Caracas a principios del siglo XVII. La iglesia fue originalmente un hospicio o Casa de Hospedería, que contaba con una capilla en forma de oratorio donde se encontraba la imagen de la Virgen Redentora de Cautivos, Nuestra Señora de las Mercedes traída Venezuela por los mercedarios. La imagen aún existe y recibe el nombre cariñoso de La Guaricha. Desde el año 1638 es Patrona de la mariana ciudad de Santiago de León de Caracas, además de ser elegida como Protectora del cacao, después de que se le rezara para terminar con la plaga que asolara los cultivos en esa época. El terremoto de 1641 destruye la hospedería y se levanta una nueva iglesia en el sitio donde hoy se encuentra, que es destruida por el terremoto de 1812. En 1842 se da inicio a la construcción de la iglesia actual, inaugurándose finalmente en 1857. En 1766 se hizo una nueva imagen de la Virgen pero esta vez en Caracas y tomando como modelo a una joven caraqueña. Esta imagen es conocida como La Grande, colocada en el lugar del altar de la anterior, es la que recibe anualmente en el templo la visita de los fieles. También es llamada la “protectora de los terremotos” por haber sido sacada en procesión durante algunos de los que se han producido en Caracas.

Nos vamos a los pueblos vecinos alejados de la Caracas colonial


La Iglesia de La Candelaria, fue fundada en el año de 1708 y costeada por un importante grupo de naturales y descendientes de las Islas Canarias, que estaban asentados en las tierras próximas a la quebrada de Anauco, dedicados al cultivo de yuca, maíz y a la ganadería, y construida para custodiar la imagen que habían traído en 1703 desde allí de Nuestra Señora de La Candelaria. Estas tierras darían lugar a la Parroquia Candelaria en 1780. En su interior se conservan imágenes y elementos coloniales.


Chacao. Fundada en 1758 en las tierras conquistadas al Cacique Chacao, conserva su trazado, plaza e iglesia originales. Nueve manzanas organizadas alrededor de la plaza central, hoy Plaza Bolívar, población a la que fueron llegando numerosos vecinos de Caracas después de las epidemias y terremotos. Estaba rodeada por las haciendas La Floresta, Blandín y San Felipe, dedicadas al cultivo de café. La Iglesia San José de Chacao, fue construida en 1769, bajo la advocación de San José, y es de estilo colonial con un bello altar de estilo rococó. Fue construida en un terreno donado por Doña Rosa Pantoja, dueña de la desaparecida Hacienda San Diego, para que los habitantes del sector no tuviesen que trasladarse a la parroquia de la candelaria para los servicios religiosos.

Baruta. En 1568, Diego de Lozada entrega a Alonso Andrea de Ledesma el titulo de encomienda, sobre las tierras que pertenecieron al cacique Baruta, encomienda ratificada por el Cabildo de Caracas en 1582. El 19 de agosto de 1620, el Gobernador Francisco de la Hoz Berrio y Oruña fundó Baruta, con el nombre de San Francisco de Paula, fecha considerada la de su fundación, por lo que está celebrando 400 años. Los textos hacen referencia expresa a la villa de Baruta como pueblo de indios en la consagración de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Baruta el 14 de julio de 1655, nombre en virtud del culto que los lugareños le profesaban a la imagen de la virgen que llegó con los Frailes Doctrineros Franciscanos y Dominicos en 1582. En ese mismo documento se cambio el nombre del pueblo por el de Nuestra Señora del Rosario de Baruta. Se considera el cuarto templo más antiguo de Caracas y hoy en día se conserva la iglesia, en la plaza original de 1630, con algunas restauraciones, y el culto a la imagen de la virgen, una de las más antiguas del país.


Un plus: Quinta Anauco, Museo de Arte Colonial


Originalmente no era una casa de hacienda sino una casa de descanso, conocida como La Casa de Solórzano, construida por el capitán Juan Javier Mijares de Solórzano entre 1796 y 1797 para alejarse del centro de la ciudad (hoy Plaza Bolívar y Catedral) y descansar rodeado de vegetación. En esta quinta vivió a partir de 1826, después de la independencia, primero como arrendatario y luego propietario, el Marqués Francisco Rodríguez del Toro e Ibarra, general de división del ejército republicano y firmante del Acta de la Independencia. Es la etapa de mayor esplendor de la casa, la cual se convertirá en lugar de encuentro de las grandes figuras de la época. El Libertador Simón Bolívar estuvo alojado en esta casa durante su visita a Caracas entre el 2 y el 6 de julio de 1827, fecha en que partió rumbo a Colombia para no regresar jamás a su Patria. Los herederos del marqués la venderían a Don Domingo Eraso, familia que en 1958 la donó al Estado con la petición expresa de que "siempre sirva como sede del Museo de Arte Colonial y bajo la custodia de la Asociación Venezolana Amigos del Arte Colonial". Todas sus exhibiciones de objetos coloniales son el fruto de las donaciones de familias venezolanas, y es un lugar interesante para conocer sobre el pasado colonial de Caracas.

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